Me remonto al año 1.968 cuando recien terminados mis estudiós de Peritaje Industrial, y tras un periodo de practicas en una importante empresa cercana a Barcelona, me incorporé al negocio familiar con el encargo de mi padre y mi tio, que en aquellos momentos eran los administradores de la Empresa, de construir y poner en actividad los talleres Nuevos en la vecina localidad de Sabadell.
Insisto en que nos remontamos a los últimos sesenta coincidiendo con los últimos estertores del franquismo, justo en aquel momento me encontre delante del reto de tenir que hacer frente a un conflicto laboral, no excesivamente grave, però engorroso, hasta el punto de que después de varios intentos de conciliación, me llevó a tenerme que sentar en un Juzgado de Magistratura del Trabajo
Evidentemente se trataba de una experiència nueva para mi, me encontre por primera vez en mi vida, delante de un Juez, y de unos abogados, todos con sus togas y virretes, era el año 1.968, en la pùerta dos "grises" vigilando, y yo prestando atención a poca cosa mas, solo preguntándome como me havia metido en aquel lío.
Posteriormente y en conversaciones y encuentros con compañeros y colegas de profesión, tuve ocasión de comentar lo que para mi fé una aventura, después de generar unes cuantas bromes y comentarios jocosos, todo acaba con una conclusión compartida por todos, estas situacions no deberian preocuparnos en exceso, en este país nuestro las cosas pronto darian un giro radical.
A los pocos años y con el fallecimiento del General Franco, los cambios llegaron, libertad de prensa,libertad de reunión, libertad de expresión, todos empezamos a pagar impuestos, las parejas podien divorciarse si así deseaban hacerlo, se podia practicar la religión con la que cada cual se sentia mas identificado.
A nivel político el país consiguió un grado de descentralización encomiable, con sus diez y ocho comunidades autònomes, sus diez y ocho Parlamentos, sus diez y ocho Gobiernos autonòmicos, todo ello auspiciado bajo la guia de una Monarquia Parlamentaria.
Todo cambió insisto, excepto en una cosa, aquel empresario que como yo en su momento, dirije una empresa de tipo mediano, familiar, para resolver un problema laboral, todavia hoy en dia y después de cuarenta años, en muchas ocasiones tiene que acabar sentado en un Juzgado de Magistratura del Trabajo.
Intentaré razonar y hacerles llegar las causes y motivos que han propiciado el hecho de que esta situación persista, y que al efecto se haya convertido en el principal reto al que se enfrenta el buen hacer y desarrollo de la Economia Española en el momentoi presente.
en el curso del periodo de dictadura franquista, uno de los principales impulsores del Sindicato Vertical a la vez que Ministro del Trabajo, fué el Sr. Solís Ruiz, aquel Ministro que los de mi edad recordaran que siempre tenia la sonrisa en los labios, le llamaban "la sonrisa del Regimen" a la muerte del dictador, el Sr. Solís Ruiz nuevamente Ministro del Trabajo, se quiso dar el gustazo de promulgar la última ley laboral del franquismo
Supongo que el Sr. Solís pensaria, quereis libartades, quereis democràcia, pues venga aquí os dejo esto y a ver como lo arreglais, la verdad es que aquella ley, en comparación y acostumbrados con la ley anterior, recojia disposicions francamente progressistes.
Se trataba de una leyque sin poderla llamar democràtica, dejaba las puertas abiertas para que los sindicatos libres pudiesen empezar a trabajar, presentada para su aprobación en las Cortes Franquistas, un Parlamento, el de aquella època, acostumbrado a dar su placet a todos los proyectos de ley que se encontraba por el camino, aquella ley, la del Sr. Solís también se aprobó, però con una diferencia exigua de cinco o seis votos si mal no recuerdo, y es que los Diputados de la època, si bien eran todos del Regimen o del Movimiento, en definitiva todos franquistes, la majoria de ellos eran persones con vinculaciones dentro del tejido empresarial.
A la salida del hemiciclo, el Sr. Solís Ruíz fué entrevistado por una periodista de TVE, la periodista en cuestión le decia, Sr. Solis, en medios empresariales se comenta que esta ley acabada de aprovar por el Parlamento espanyol, resultarà muy dura para el empresario espanyol en todo su conjunto.
El Sr. Solís mostrando su habitual tono afable, le contestó, mire Ud. señorita, el empresario espanyol hasta ahora estaba acostumbrado a andar con muletes y a partir de ahora se tendrá que ir acostumbrando a andar solo.
Alñ hablar de muletes, evidentemente el Sr. Solís se referia al apoyo que el empresariado espanyol havia encontrado en el Sindicato vertical, el anàlisi era cierto, las empreses necesitaban adaptarse a una situación totalmente distinta, la única disjuntiva era la de aceptar como valida la conducción del proceso de cambio desde un gobierno todavia franquista o hubiese sido mas acertado que el proceso de cambio se hubiese dejado conduir llegado el momento por el propio sidicalismo ya en libertad.
Posteriormente llegó la transición política, y en esto como en todo, no se quiso caer en el peligro que encerraba una situación de ruptura, en definitiva se optó como en la majoria de aspectos de la vida del país, por aceptar un modelo de cambio, que hasta cierto punto no fué del todo mal.
Al poco tiempo y una vez constituidas las Cortes Españolas después de las primeres elecciones democráticas, los Partidos políticos empezaron a debatir en el Congreso, el Estatuto de los trabajadores todavia hoy en vigor.
Al començar el correspondiente debate parlamentario, que fué lo que encontraron los partidos de izquierdas? y los Sindicatos libres con sus lideres el Sr. Camacho y el SR. Redondo al frente? se encontraron con una ley laboral la ley del Sr. Solís que si bien evidentemente no cumnplia con sus expectatives, tampoco era la ley reaccionaria que coartava todo tipo de libartad sindical.
En consecuència, hubo cambios, el sidicalismo espanyol pudo empezar a trabajar de manera libre y democràtica, però muchos de los planteamientos anteriores siguieron y siguen todavia hoy, después de cuarenta años en vigor.
Quizás en gran cambio en el mundo laboral espanyol, que todavia en el dia de hoy estamos sufriendom fijense que digo sufriendo, no disfrutando, fué impulso dado en los primeros años novena, a la contratación temporal, era aquel un momento en el que el país también estaba sumido en una gran crisis econòmica, recuerdo que en aquella època yo militaba en Convergència y en reuniones de Partido, yo personalment ya intentava dejar constància de que si bien la contratación temporal en aquel momento era una decisión acertada que ayudaria a crear muchos puestos de Trabajo, porque quiero recordar que la tasa de paro en aquel momento también ara insostenible, havia que ser conscientes de que el contrato temporal tenia que ser considerado como una solución de emergència, una ayuda, para hacer frente en aquel momento puntual a una situación también de emergència.
Han transcurrido veinticinco años, y el contrato laboral sigue ahí, dando lugar a unes tasas de temporalidad que dicide al mundo laboral en dos mitades, una, la de los obreros con contratación fija, que se sienten convenientemente protejidos y la otra los de contratación temporal, que no ven ni seguro ni estable, su futuro y el de sus familias.
He presenciada mas de un debate, en los que los expertos en derecho laboral, después de hacer llegar sus criterios y puntós de vista acerca de la situación de nuestro mundo laboral, acaban diciendo en voz baja y con media sonrisa en los labios, que en definitiva lo que hace falta en nuestro país para dar solución a toda la problemàtica del mundo laboral, es sencillamente "valentia política".
Josep mª Carbonell i Vilaró
jmcarbonellv@hotmail.com
626469639.
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